La cirugía de próstata, como la prostatectomía radical, es uno de los tratamientos más comunes para el cáncer de próstata y otras afecciones prostáticas. Aunque esta intervención puede salvar vidas y mejorar la calidad de vida en muchos casos, también puede conllevar efectos secundarios, siendo uno de los más frecuentes la incontinencia urinaria.
Aunque cada vez más hombres son conscientes y acuden a nuestra consulta buscando tratamiento, muchos todavía no saben que, a través de la fisioterapia de suelo pélvico, esta consecuencia postquirúrgica puede tener solución. En este post te explicamos en qué consiste, por qué ocurre, cómo afecta a los hombres y qué opciones existen para su manejo y recuperación.
¿Qué es la incontinencia urinaria en hombres post-cirugía de próstata?
La incontinencia urinaria se define como la pérdida involuntaria de orina. En el contexto de la recuperación tras una cirugía de próstata, puede manifestarse como goteo, escapes ocasionales o incluso pérdida continua de orina, dependiendo de la gravedad y la causa específica.
Según un estudio publicado en European Urology (Ficarra et al., 2015), aproximadamente entre el 5% y el 20% de los hombres pueden experimentar algún grado de incontinencia urinaria en los primeros meses después de la prostatectomía. Sin embargo, la mayoría de los pacientes experimentan una mejora significativa con el tiempo.

¿Por qué ocurre la incontinencia después de la cirugía?
La causa principal de la incontinencia en estos casos está relacionada con el daño o la afectación de los músculos y nervios que controlan la vejiga y el esfínter urinario durante la intervención quirúrgica. La próstata está situada cerca de los músculos del suelo pélvico y de los nervios que controlan la micción, por lo que la cirugía alterar estos componentes.
Un artículo en The Journal of Urology (Klein et al., 2014) explica que la recuperación de la continencia depende en gran medida de la preservación de los nervios y de la rehabilitación tanto preoperatoria como la postoperatoria. Además, factores como la edad, el estado general de salud y la experiencia del cirujano influyen en los resultados.
¿Qué tan común es la incontinencia en estos casos?
La incidencia varía según diferentes estudios y técnicas quirúrgicas. La mayoría de los hombres experimentan una recuperación progresiva en los primeros 3 a 6 meses, y en muchos casos, la incontinencia desaparece o se reduce significativamente en el primer año. Sin embargo, algunos pueden experimentar síntomas persistentes a largo plazo.
Un metaanálisis en BJU International (Fitzpatrick et al., 2017) señala que aproximadamente el 10-20% de los pacientes pueden tener algún grado de incontinencia persistente a los 12 meses de la cirugía.

¿Qué se puede hacer para mejorar la recuperación?
La buena noticia es que existen diversas estrategias y tratamientos que pueden ayudar a controlar y reducir la incontinencia, promoviendo una recuperación más rápida y efectiva:
- Rehabilitación y fisioterapia especializada: La intervención de fisioterapeutas especializados en suelo pélvico puede guiar a los pacientes en ejercicios adecuados y técnicas de entrenamiento que aceleran la recuperación. La evidencia respalda que los ejercicios específicos para fortalecer los músculos del suelo pélvico son fundamentales. Un estudio en Urology (Mørkved et al., 2014) demuestra que los programas de fisioterapia y entrenamiento muscular pueden reducir significativamente la incontinencia en estos pacientes.
- Medicamentos y dispositivos: En algunos casos, se pueden usar medicamentos anticolinérgicos o dispositivos como sondas o tapones uretrales para controlar los síntomas.
- Técnicas quirúrgicas adicionales: En casos persistentes, existen procedimientos como la colocación de esfínteres artificiales o sling uretrales que pueden ser considerados.
- Apoyo psicológico y emocional: La incontinencia puede afectar la autoestima y el bienestar emocional. Contar con apoyo psicológico o grupos de ayuda puede ser muy beneficioso.

En CIFIP nuestras fisioterapeutas especializadas en esta área te ayudarán a mejorar los síntomas con distintas técnicas:
-Información sobre la conciencia perineal para mejorar el control y fortalecer los músculos que rodean la vejiga y la uretra.
-Ejercicios específicos de reeducación de la faja abdominal y del control de presiones a nivel abdomino-pélvico.
-Técnicas de biofeedback para mejorar la conciencia y pautar la rehabilitación de una manera más individualizada.
-Electroestimulación: mejora en control voluntario de los esfínteres a través de unas corrientes que estimulan la contracción muscular.
-Radiofrecuencia: nos ayuda a mejorar la calidad del tejido conectivo, involucrado en el cierre uretral.
La fisioterapia no solo acelera la recuperación, sino que también ayuda a prevenir futuras complicaciones. Está demostrado que la intervención temprana con fisioterapia puede disminuir significativamente la duración y la gravedad de los síntomas, mejorando la calidad de vida del paciente y brindándole mayor confianza en su proceso de recuperación.
Si estás a la espera de la cirugía, nuestra recomendación es acudir a una cita de valoración antes, y empezar a tomar conciencia de la zona, ya que se pueden reducir mucho los síntomas postquirúrgicos.
¡Te esperamos!

