EL LADO MENOS CONOCIDO DEL SUELO PELVICO

Cuando sentarse duele: el lado menos conocido del suelo pélvico 

Si hablamos de suelo pélvico, la mayoría de las personas piensa en pérdidas de orina, embarazo o recuperación posparto y se asocia casi siempre a la mujer. Sin embargo, existe otra parte del suelo pélvico de la que apenas se habla y que puede afectar muchísimo a la calidad de vida tanto de mujeres como de hombres: la zona anal y el coxis.

Dolor al sentarse, molestias al ir al baño, hemorroides, fisuras, escapes de heces o gases… Son problemas mucho más frecuentes de lo que parece y, a menudo genera mucha vergüenza hablar de ello, por eso suelen ser problemas que dejamos de lado y normalizamos con el tiempo. 

Lo que mucha gente no sabe es que, muchos pueden mejorar con un tratamiento de fisioterapia especializado.

Porque no, sufrir en silencio no debería ser la única opción.

Cuando el coxis duele

El coxis es el pequeño hueso situado al final de la columna vertebral. Aunque parezca una estructura sin importancia, está relacionado con numerosos músculos y ligamentos del suelo pélvico.

Puede doler por diferentes motivos:

  • Después de un parto vaginal.
  • Tras una caída sobre los glúteos.
  • Por permanecer muchas horas sentado.
  • Sin una causa clara.

Este dolor suele empeorar al sentarse, incorporarse de una silla o incluso durante las relaciones sexuales o la defecación.

En fisioterapia valoramos si el origen está en la movilidad del propio coxis, en una tensión excesiva de la musculatura del suelo pélvico o en otros tejidos de la pelvis.

Fisuras anales: pequeñas heridas, grandes molestias

Una fisura anal es una pequeña lesión en la piel del canal anal que produce un dolor muy intenso durante o después de la defecación.

Muchas personas entran en un círculo vicioso:

  • duele al evacuar,
  • intentan aguantar las ganas,
  • aparece estreñimiento,
  • las heces son más duras,
  • la fisura empeora.

En muchos casos también existe un aumento del tono del esfínter anal que dificulta la cicatrización.

La fisioterapia puede ayudar a disminuir esa tensión muscular, mejorar la coordinación durante la defecación y romper ese círculo.

Hemorroides: no siempre son solo «almorranas»

Las hemorroides son muy frecuentes, especialmente durante el embarazo, el posparto o en personas con estreñimiento crónico.

Aunque el tratamiento médico sigue siendo fundamental cuando existe inflamación importante, la fisioterapia puede ayudar actuando sobre algunos factores que favorecen su aparición:

  • aprender a no empujar de forma excesiva,
  • mejorar la mecánica defecatoria,
  • reducir la presión sobre la zona,
  • trabajar el estreñimiento.

Muchas veces pequeños cambios marcan una gran diferencia.

Incontinencia fecal: un problema más frecuente de lo que parece

La pérdida involuntaria de heces o de gases afecta a muchas personas, aunque pocas se atreven a consultarlo.

Puede aparecer:

  • tras un parto,
  • después de cirugías,
  • por lesiones del esfínter,
  • con el envejecimiento,
  • o asociada a determinadas enfermedades.

La valoración fisioterapéutica permite conocer cómo funcionan los músculos del suelo pélvico y diseñar un tratamiento individualizado para mejorar la continencia y recuperar la confianza.

¿Y si el problema está en cómo hacemos de vientre?

No siempre el problema está en el ano.

Muchas personas hacen fuerza de manera incorrecta al defecar, contienen la respiración o contraen el suelo pélvico cuando deberían relajarlo.

Todo ello favorece la aparición de:

  • estreñimiento,
  • hemorroides,
  • fisuras,
  • sensación de evacuación incompleta,
  • dolor.

Aprender una técnica correcta para ir al baño también forma parte del tratamiento.

¿Qué hace la fisioterapia de suelo pélvico?

Cada paciente necesita una valoración individual.

Según el caso, el tratamiento puede incluir:

  • Valoración del suelo pélvico y del esfínter anal;
  • Terapia manual sobre la musculatura de la pelvis y el coxis;
  • Tratamiento del dolor con radiofrecuencia o neuromodulación
  • Ejercicios específicos
  • Entrenamiento de la coordinación muscular;
  • Educación sobre hábitos defecatorios;
  • Recomendaciones posturales
  • Trabajo respiratorio y abdominal.

En algunos casos también se trabaja de forma coordinada con coloproctología, ginecología o digestivo para conseguir los mejores resultados

No normalices convivir con estas molestias

Sentarte con dolor, tener miedo a ir al baño o preocuparte por posibles escapes no debería formar parte de tu día a día.

La fisioterapia de suelo pélvico dispone de herramientas eficaces para tratar muchas de estas alteraciones y mejorar tu calidad de vida.

Y sí, aunque cueste hablar de ello… tu culo también merece cuidados.

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